lunes, 24 de octubre de 2011
DIEZ TIPS PARA SUBIR LA AUTOESTIMA (por el Lic. Bernardo Stamateas)
No es fácil. Cuando una persona se cree menos por el simple hecho de tener la autoestima por el piso, es una tarea titánica, pero no imposible, recuperarse y quererse. No se trata de egoísmo, sino de darle a todo su medida justa.
1. Nuestra estima debe estar basada en quienes somos (ser) y no en nuestros logros (hacer): Cuando mencionamos el término "estima" una lluvia de conceptos y significados vienen a nuestra mente. Pensamos que estima es tener una buena posición económica, un máster, un título universitario, un apellido; sin embargo todos estos son mitos que hoy necesitamos erradicar de nuestra mente para poder asentar nuestra estima sobre un cimiento sólido.
2. Saber que todas las situaciones nos preparan para consolidar y afirmar nuestra estima: Nuestra estima se va gestando a través de lo que recibimos de los otros, de sus palabras y de lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Sin embargo, pasar por dificultades, por circunstancias dolorosas no implica no tener estima, todo lo contrario. No se trata de tener o no tener estima sino de hacer crecer la estima y los pensamientos de autovaloración. Cada logro, cada éxito, cada fracaso que logramos revertir asienta nuestra estima y la hace cada vez más fuerte.
3. La estima se construye con palabras de validación: Nuestra estima se va formando desde el momento en que nacemos y ella dependerá en sus comienzos de las palabras, de los abrazos, de la contención y del afecto que hayamos recibido de nuestros padres o de los seres más allegados.
4. Desterrar las creencias erróneas de nuestros pensamientos: La primera creencia errónea: No soy bueno, es decir, soy un inútil, soy un fracaso, no sirvo para nada, no me lo merezco; en resumen es, no soy bueno. La segunda creencia errónea: Mi vida diaria no es buena. No me interesa nada, no me motiva nada, para mí es todo lo mismo, no me motiva mi presente, no hay nada que me atrae. La tercera creencia errónea: Mi futuro es incierto. Mi futuro va a ser peligroso, mi futuro va a ser malo, mi futuro va a ser negativo. Entonces no soy bueno, mi vida diaria no es buena o nada me atrae, nada me motiva o no hay nada interesante en mi presente y mi mañana va a ser peligroso, incierto, sin esperanza, etcétera.
5. Tener una mente orientada al aprendizaje: Tener claro que “todavía me falta seguir aprendiendo”. Esto es lo que sabe una estima sólida, que no es perfecta, que está en construcción, que va camino a mejorar cada día, que no sabe todo pero que cada día que pasa sigue aprendiendo. Entonces, lo primero, lo más importante por cada situación que pasamos, es ser capaz de preguntarnos:
¿Qué puedo aprender de esta situación, qué puedo aprender para seguir creciendo? ¿Qué tengo que aprender que todavía no sé? ¡Quiero seguir creciendo, quiero seguir avanzando!
6. Una estima sana la posee quien descubre sus fortalezas: El pez sabe nadar, pero no sabe trepar; el mono sabe trepar pero sabe nadar y el pato sabe nadar y volar, pero ninguna le sale bien, aunque por lo menos sabe hacer dos; pero nadie sabe todo, la gente te va a pedir que camines sobre el agua, que seas perfecto, pero nunca te sientas menos, estás creciendo. Nada ni nadie puede determinar tu futuro, sólo lo harán aquellas actitudes verdaderas o falsas que incorpores en tu mente.
Lo correcto sería así… "Corre con paciencia la carrera que tienes por delante". Sigue moviéndote hasta ser el número uno en tu especialidad, nadie hace todo bien o todo mal. Hay algo que sólo tú lo haces como nadie. Descúbrete a ti mismo. Sólo hay que seguir caminando con fe, sólo hay que seguir moviéndose y nunca volver atrás. Si te lastimaron, te vuelves a levantar, busca ayuda, reconstruye tu vida y sigue adelante. El lamento no es una herramienta para los ganadores.
7. Basar nuestra estima en lo que somos: El tener cosas nos da una sensación de ilusoria de seguridad, pero la estima no tiene que ver con tener, sino con ser. Muchas personas obtienen lo material, es decir les va muy bien en todo lo referente al ámbito económico, pero en su vida emocional no han logrado formar una familia, una pareja.
Puedes tener dinero, títulos colgados en tu oficina, pero no tener una estima sana. Todos los seres humanos estamos formados por un alma, una mente y un cuerpo y para que nuestra estima esté sana necesitamos tener un equilibrio en las todas las áreas en las que nos movemos. Puedes tener dinero y nadie que te quiera y esa ausencia de afecto inexorablemente lastima nuestro ser.
8. Tendrás una estima fuerte si ella no depende del puntaje de los otros: Muchas personas consideran que porque tienen a su alrededor gente que los reconoce, que los admira, son dueños de una estima positiva. Pueden estar a tu lado, sin embargo, estas personas, quizá, no son las más adecuadas.
Tu estima no depende del puntaje de los otros, sino de que cada vez que te encuentres con un techo sobre tu vida, seas capaz de romperlo. Cada vez que quieras lograr algo y esa puerta se cierra, es el momento de romper tu propio límite, no de discutir y pelear con los demás. ¿Qué significa romper el techo? Que cada vez que quieras lograr algo, no debes enojarte, entristecerte, pelear con los demás, sino ir y romper tu techo, tu límite. Detrás de ese techo está ese sueño, ese objetivo, ese sueño que estás buscando. No desperdicies ni un minuto de tu vida en la gente que no sabe validarte ni reconocerte, usa ese minuto de tu vida para superarte a ti mismo. Y cuando lo hagas, tu estima se habrá afirmado mucho más y estarás listo y preparado para nuevos desafíos.
9. Sé el primero en creer en vos: Concentra tu fe en ti mismo y no en el pensamiento y en la opinión de los demás. Y una vez que lo hayas hecho, aquellos mismos que te criticaron vendrán a buscarte para asociarse contigo y con tu proyecto. Invierte en ti, en crecer, en hacer un curso de negociación, en cómo relacionarte con los demás, en cómo hablar delante de la gente, cómo mejorar tu don predominante, cómo ser mejor vendedor, cómo mejorar tu profesión. Buscale la vuelta y no te rindas; en lugar de concentrarte si estás enojado con la gente que no te dejó entrar, da la vuelta, sube al techo, rómpelo, porque cuando lo hagas todo aquello que estabas persiguiendo lo verás concretado. Determina sobre tu vida todo lo que estás esperando que te pase.
10. Te mereces lo mejor: Una estima sana acepta que a lo largo de toda la vida tendremos cualidades y defectos. Toda nuestra vida vamos a tener cosas buenas y cosas malas. Cuando una persona no muestra sus cosas malas es porque está en conflicto. Y cuando una persona no muestra sus cosas buenas también está en conflicto; cuando cada uno de nosotros podamos aceptar estos sucesos estaremos en paz.
Con errores y con defectos tu estima debe estar sana. El tema es que sigamos creciendo. Éste es el punto, reconocerlos, pero a pesar de ellos darnos el valor que nos merecemos.
¿Cómo estás invirtiendo tu tiempo para crecer cada día? ¿Qué es lo que estás haciendo? Lo importante es estar siempre en proceso de crecimiento y en elegir los mentores adecuados para cada momento de tu vida.
bernardoresponde@gmail.com
www.stamateas.com
No es fácil. Cuando una persona se cree menos por el simple hecho de tener la autoestima por el piso, es una tarea titánica, pero no imposible, recuperarse y quererse. No se trata de egoísmo, sino de darle a todo su medida justa.
1. Nuestra estima debe estar basada en quienes somos (ser) y no en nuestros logros (hacer): Cuando mencionamos el término "estima" una lluvia de conceptos y significados vienen a nuestra mente. Pensamos que estima es tener una buena posición económica, un máster, un título universitario, un apellido; sin embargo todos estos son mitos que hoy necesitamos erradicar de nuestra mente para poder asentar nuestra estima sobre un cimiento sólido.
2. Saber que todas las situaciones nos preparan para consolidar y afirmar nuestra estima: Nuestra estima se va gestando a través de lo que recibimos de los otros, de sus palabras y de lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Sin embargo, pasar por dificultades, por circunstancias dolorosas no implica no tener estima, todo lo contrario. No se trata de tener o no tener estima sino de hacer crecer la estima y los pensamientos de autovaloración. Cada logro, cada éxito, cada fracaso que logramos revertir asienta nuestra estima y la hace cada vez más fuerte.
3. La estima se construye con palabras de validación: Nuestra estima se va formando desde el momento en que nacemos y ella dependerá en sus comienzos de las palabras, de los abrazos, de la contención y del afecto que hayamos recibido de nuestros padres o de los seres más allegados.
4. Desterrar las creencias erróneas de nuestros pensamientos: La primera creencia errónea: No soy bueno, es decir, soy un inútil, soy un fracaso, no sirvo para nada, no me lo merezco; en resumen es, no soy bueno. La segunda creencia errónea: Mi vida diaria no es buena. No me interesa nada, no me motiva nada, para mí es todo lo mismo, no me motiva mi presente, no hay nada que me atrae. La tercera creencia errónea: Mi futuro es incierto. Mi futuro va a ser peligroso, mi futuro va a ser malo, mi futuro va a ser negativo. Entonces no soy bueno, mi vida diaria no es buena o nada me atrae, nada me motiva o no hay nada interesante en mi presente y mi mañana va a ser peligroso, incierto, sin esperanza, etcétera.
5. Tener una mente orientada al aprendizaje: Tener claro que “todavía me falta seguir aprendiendo”. Esto es lo que sabe una estima sólida, que no es perfecta, que está en construcción, que va camino a mejorar cada día, que no sabe todo pero que cada día que pasa sigue aprendiendo. Entonces, lo primero, lo más importante por cada situación que pasamos, es ser capaz de preguntarnos:
¿Qué puedo aprender de esta situación, qué puedo aprender para seguir creciendo? ¿Qué tengo que aprender que todavía no sé? ¡Quiero seguir creciendo, quiero seguir avanzando!
6. Una estima sana la posee quien descubre sus fortalezas: El pez sabe nadar, pero no sabe trepar; el mono sabe trepar pero sabe nadar y el pato sabe nadar y volar, pero ninguna le sale bien, aunque por lo menos sabe hacer dos; pero nadie sabe todo, la gente te va a pedir que camines sobre el agua, que seas perfecto, pero nunca te sientas menos, estás creciendo. Nada ni nadie puede determinar tu futuro, sólo lo harán aquellas actitudes verdaderas o falsas que incorpores en tu mente.
Lo correcto sería así… "Corre con paciencia la carrera que tienes por delante". Sigue moviéndote hasta ser el número uno en tu especialidad, nadie hace todo bien o todo mal. Hay algo que sólo tú lo haces como nadie. Descúbrete a ti mismo. Sólo hay que seguir caminando con fe, sólo hay que seguir moviéndose y nunca volver atrás. Si te lastimaron, te vuelves a levantar, busca ayuda, reconstruye tu vida y sigue adelante. El lamento no es una herramienta para los ganadores.
7. Basar nuestra estima en lo que somos: El tener cosas nos da una sensación de ilusoria de seguridad, pero la estima no tiene que ver con tener, sino con ser. Muchas personas obtienen lo material, es decir les va muy bien en todo lo referente al ámbito económico, pero en su vida emocional no han logrado formar una familia, una pareja.
Puedes tener dinero, títulos colgados en tu oficina, pero no tener una estima sana. Todos los seres humanos estamos formados por un alma, una mente y un cuerpo y para que nuestra estima esté sana necesitamos tener un equilibrio en las todas las áreas en las que nos movemos. Puedes tener dinero y nadie que te quiera y esa ausencia de afecto inexorablemente lastima nuestro ser.
8. Tendrás una estima fuerte si ella no depende del puntaje de los otros: Muchas personas consideran que porque tienen a su alrededor gente que los reconoce, que los admira, son dueños de una estima positiva. Pueden estar a tu lado, sin embargo, estas personas, quizá, no son las más adecuadas.
Tu estima no depende del puntaje de los otros, sino de que cada vez que te encuentres con un techo sobre tu vida, seas capaz de romperlo. Cada vez que quieras lograr algo y esa puerta se cierra, es el momento de romper tu propio límite, no de discutir y pelear con los demás. ¿Qué significa romper el techo? Que cada vez que quieras lograr algo, no debes enojarte, entristecerte, pelear con los demás, sino ir y romper tu techo, tu límite. Detrás de ese techo está ese sueño, ese objetivo, ese sueño que estás buscando. No desperdicies ni un minuto de tu vida en la gente que no sabe validarte ni reconocerte, usa ese minuto de tu vida para superarte a ti mismo. Y cuando lo hagas, tu estima se habrá afirmado mucho más y estarás listo y preparado para nuevos desafíos.
9. Sé el primero en creer en vos: Concentra tu fe en ti mismo y no en el pensamiento y en la opinión de los demás. Y una vez que lo hayas hecho, aquellos mismos que te criticaron vendrán a buscarte para asociarse contigo y con tu proyecto. Invierte en ti, en crecer, en hacer un curso de negociación, en cómo relacionarte con los demás, en cómo hablar delante de la gente, cómo mejorar tu don predominante, cómo ser mejor vendedor, cómo mejorar tu profesión. Buscale la vuelta y no te rindas; en lugar de concentrarte si estás enojado con la gente que no te dejó entrar, da la vuelta, sube al techo, rómpelo, porque cuando lo hagas todo aquello que estabas persiguiendo lo verás concretado. Determina sobre tu vida todo lo que estás esperando que te pase.
10. Te mereces lo mejor: Una estima sana acepta que a lo largo de toda la vida tendremos cualidades y defectos. Toda nuestra vida vamos a tener cosas buenas y cosas malas. Cuando una persona no muestra sus cosas malas es porque está en conflicto. Y cuando una persona no muestra sus cosas buenas también está en conflicto; cuando cada uno de nosotros podamos aceptar estos sucesos estaremos en paz.
Con errores y con defectos tu estima debe estar sana. El tema es que sigamos creciendo. Éste es el punto, reconocerlos, pero a pesar de ellos darnos el valor que nos merecemos.
¿Cómo estás invirtiendo tu tiempo para crecer cada día? ¿Qué es lo que estás haciendo? Lo importante es estar siempre en proceso de crecimiento y en elegir los mentores adecuados para cada momento de tu vida.
bernardoresponde@gmail.com
www.stamateas.com
jueves, 20 de octubre de 2011
CUIDADO CON LA DEPRESIÓN POST COMPETICION!!!!
En determinadas oportunidades el atleta terminado el evento no ve reflejado en los resultados el entrenamiento realizado, generando una sensación de desaliento que se agrava cuando sus compañeros lo lograron.
Los factores que inciden y que deben ser adecuadamente planificados son:
1. Establecer y cumplir exactamente el tiempo que estaba en condiciones de correr de acuerdo al entrenamiento.
2. Determinar las limitaciones en las condiciones fisicas en el dia de la competencia.
3. Determinar las limitaciones por las condiciones animicas en el dia de la competencia.
Miguel Ancarola
20/10/2011
4. Utilización del calzado adecuado adecuadamente ablandado en los entrenamientos.
5. Estado depresivo generado en los dias anteriores a la competencia sea en el seno de la familia, trabajo, etc.
No se pueden ignorar todos estos factores en las planificaciones, porque de lo contrario el atleta correrá en una burbuja basada en objetivos no realizables.
Si se realiza la competencia en objetivos no realizables el atleta o, debe aceptar los resultados negativos o de lo contrario entrar en un estado depresivo que le puede costar el exitos en las competencias venideras.
En determinadas oportunidades el atleta terminado el evento no ve reflejado en los resultados el entrenamiento realizado, generando una sensación de desaliento que se agrava cuando sus compañeros lo lograron.
Los factores que inciden y que deben ser adecuadamente planificados son:
1. Establecer y cumplir exactamente el tiempo que estaba en condiciones de correr de acuerdo al entrenamiento.
2. Determinar las limitaciones en las condiciones fisicas en el dia de la competencia.
3. Determinar las limitaciones por las condiciones animicas en el dia de la competencia.
Miguel Ancarola
20/10/2011
4. Utilización del calzado adecuado adecuadamente ablandado en los entrenamientos.
5. Estado depresivo generado en los dias anteriores a la competencia sea en el seno de la familia, trabajo, etc.
No se pueden ignorar todos estos factores en las planificaciones, porque de lo contrario el atleta correrá en una burbuja basada en objetivos no realizables.
Si se realiza la competencia en objetivos no realizables el atleta o, debe aceptar los resultados negativos o de lo contrario entrar en un estado depresivo que le puede costar el exitos en las competencias venideras.
domingo, 16 de octubre de 2011
Los 5 mitos del corredor de fondo
runners.es 31/05/2011
No te líes, el mundo de los corredores está lleno de información a veces contradictoria, lleno de métodos de entrenamiento milagrosos y de consejos que son ya un dogma pero… ¿son verdaderos?
1. Si estás preparando un maratón no tiene sentido hacer nada de velocidad porque no vas a ir tan rápido nunca en la competición
. Gran error, hay que cambiar las intensidades hagas la distancia que hagas porque así mejoras más rápido y evitas el estancamiento. No tienes que hacer “miles” o cuestas cada vez que sales, pero sí ha de haber una o dos sesiones intensas por semana.
2. Si quieres perder peso tienes que hacer rodajes muy largos sin comer
. Otro gran error de algún “iluminado”. Si tu cuerpo no tiene energía no rinde bien, no sólo te machacarás más sino que tus entrenamientos no tendrán nada de calidad. En los rodajes más largos lo que tienes que hacer es tomar geles o barritas. Para perder peso ajusta tu dieta pero lejos de tus momentos de entrenamiento
3. Perder peso mejora siempre tus tiempos de carrera
. Si estás delgado/a tienes menos peso que subir en las cuestas y es probable que mejoren tus cronos, pero tu peso no ha de estar nunca por debajo de un límite razonable, si ya estás fino controla lo que comes porque limitarte lo que hará será limitar tu rendimiento.
4. En el gimnasio haz siempre muchas repeticiones con poca carga para no ganar músculo
. Si quieres mejorar tu fuerza y potencia, que es probablemente para lo que vayas al gimnasio, tienes que levantar un peso significativo. Después de un par de semanas de trabajar con pesos ligeros empieza a aumentar la carga y a disminuir las repeticiones y no te preocupes que, salvo que estés todo el día en el gimnasio, no vas a ganar apenas músculo.
5. Para “hacer algo” corriendo hay que entrenar al menos 15 horas por semana y doblar algunas sesiones..
Otro mito que no es cierto, lo que hay que hacer es estructurar bien el entrenamiento, alternando adecuadamente las cargas y los descansos. Por suerte la carrera es agradecida y con que hagas una hora día sí día no, experimentarás grandes mejoras, siempre y cuando cambies intensidades y hagas casos a tu cuerpo. Muchos corredores populares han mejorado a partir de un plan de menos horas y mejor estructurado.
runners.es 31/05/2011
No te líes, el mundo de los corredores está lleno de información a veces contradictoria, lleno de métodos de entrenamiento milagrosos y de consejos que son ya un dogma pero… ¿son verdaderos?
1. Si estás preparando un maratón no tiene sentido hacer nada de velocidad porque no vas a ir tan rápido nunca en la competición
. Gran error, hay que cambiar las intensidades hagas la distancia que hagas porque así mejoras más rápido y evitas el estancamiento. No tienes que hacer “miles” o cuestas cada vez que sales, pero sí ha de haber una o dos sesiones intensas por semana.
2. Si quieres perder peso tienes que hacer rodajes muy largos sin comer
. Otro gran error de algún “iluminado”. Si tu cuerpo no tiene energía no rinde bien, no sólo te machacarás más sino que tus entrenamientos no tendrán nada de calidad. En los rodajes más largos lo que tienes que hacer es tomar geles o barritas. Para perder peso ajusta tu dieta pero lejos de tus momentos de entrenamiento
3. Perder peso mejora siempre tus tiempos de carrera
. Si estás delgado/a tienes menos peso que subir en las cuestas y es probable que mejoren tus cronos, pero tu peso no ha de estar nunca por debajo de un límite razonable, si ya estás fino controla lo que comes porque limitarte lo que hará será limitar tu rendimiento.
4. En el gimnasio haz siempre muchas repeticiones con poca carga para no ganar músculo
. Si quieres mejorar tu fuerza y potencia, que es probablemente para lo que vayas al gimnasio, tienes que levantar un peso significativo. Después de un par de semanas de trabajar con pesos ligeros empieza a aumentar la carga y a disminuir las repeticiones y no te preocupes que, salvo que estés todo el día en el gimnasio, no vas a ganar apenas músculo.
5. Para “hacer algo” corriendo hay que entrenar al menos 15 horas por semana y doblar algunas sesiones..
Otro mito que no es cierto, lo que hay que hacer es estructurar bien el entrenamiento, alternando adecuadamente las cargas y los descansos. Por suerte la carrera es agradecida y con que hagas una hora día sí día no, experimentarás grandes mejoras, siempre y cuando cambies intensidades y hagas casos a tu cuerpo. Muchos corredores populares han mejorado a partir de un plan de menos horas y mejor estructurado.
martes, 31 de mayo de 2011
¿Mejor cambios de ritmo o series?
runners.es 16/03/2010
Dependiendo del nivel de forma y del objetivo que se busque son más útiles uno u otro tipo de entrenamiento. En todo caso, cada modalidad se ajusta a un tipo de corredor y a un tipo de entrenamiento. ¿Cuál es el tuyo?
Las series están más aconsejadas para corredores experimentados y con objetivos ambiciosos en el maratón, por debajo de las 3:30:00. Los cambios de ritmos son más útiles para los corredores más noveles y con menos experiencia o con objetivos por encima de las 4 horas.
Los cambios son más sencillos y entretenidos de realizar; no “obsesionan” tanto al corredor, pues no hay un control tan exhaustivo del ritmo; se hacen por sensaciones; no requieren circuitos medidos y no importa que estos sean ondulados.
Las series son más exigentes en el esfuerzo; requieren una mayor concentración y un mayor esfuerzo psicológico; obligan a controlar los ritmos; necesitan recorridos medidos y de perfil suave o llano; exigen un mayor esfuerzo pero aportan mejoras más notables.
Has de tener en cuenta los datos objetivos que te aportan los entrenamientos y las competiciones previas, que marcarán tus límites. Y el día del maratón has de tener muy en cuenta las posibles condiciones climatológicas, la capacidad individual de sufrimiento, la posibilidad de ir en grupo o no, el desnivel y la altitud del recorrido, los resultados de la prueba de esfuerzo (sí la haces), así como otros factores menos predecibles las horas de sueño y descanso en los días previos y las ganas de competir que tengas ese día.
runners.es 16/03/2010
Dependiendo del nivel de forma y del objetivo que se busque son más útiles uno u otro tipo de entrenamiento. En todo caso, cada modalidad se ajusta a un tipo de corredor y a un tipo de entrenamiento. ¿Cuál es el tuyo?
Las series están más aconsejadas para corredores experimentados y con objetivos ambiciosos en el maratón, por debajo de las 3:30:00. Los cambios de ritmos son más útiles para los corredores más noveles y con menos experiencia o con objetivos por encima de las 4 horas.
Los cambios son más sencillos y entretenidos de realizar; no “obsesionan” tanto al corredor, pues no hay un control tan exhaustivo del ritmo; se hacen por sensaciones; no requieren circuitos medidos y no importa que estos sean ondulados.
Las series son más exigentes en el esfuerzo; requieren una mayor concentración y un mayor esfuerzo psicológico; obligan a controlar los ritmos; necesitan recorridos medidos y de perfil suave o llano; exigen un mayor esfuerzo pero aportan mejoras más notables.
Has de tener en cuenta los datos objetivos que te aportan los entrenamientos y las competiciones previas, que marcarán tus límites. Y el día del maratón has de tener muy en cuenta las posibles condiciones climatológicas, la capacidad individual de sufrimiento, la posibilidad de ir en grupo o no, el desnivel y la altitud del recorrido, los resultados de la prueba de esfuerzo (sí la haces), así como otros factores menos predecibles las horas de sueño y descanso en los días previos y las ganas de competir que tengas ese día.
La importancia de estar motivado
runners.es 20/04/2009
Estar motivado ante una competición, o ante un entrenamiento, es un elemento que los corredores debemos tenerlo perfectamente si pretendemos rendir bien. Es una parte del entrenamiento que no hemos de olvidar
Un corredor de maratón suele soportar durísimas condiciones de entrenamiento. En algunas ocasiones el día amanece despejado, la temperatura es agradable y hasta el aire parece invitarnos a ir a rodar junto a los compañeros, charlando y bromeando durante un rato. Entonces parece sencillo explicar por qué el corredor sale a entrenar.
Sin embargo, hay otros días en los que hace un frío o calor excesivos, el ambiente está demasiado húmedo o demasiado seco, el cuerpo se niega a moverse y el corredor siente que cualquier otra cosa que pudiera estar haciendo en ese momento sería más agradable que salir a entrenar. Pese a todo, el corredor realiza el entrenamiento. A veces, el plan de entrenamiento marca una sesión con un ritmo y distancia que pueden llevarse a cabo sin dificultad.
UN PLAN PARA MOTIVARTE
Otras veces, por el contrario, el plan de entrenamiento parece diseñado para provocar el odio hacia el entrenador, por ser más largo o intenso de lo que el corredor desearía, buscando el límite del organismo. Sin embargo, el corredor es capaz de tolerar el sufrimiento para salir más fortalecido tras superar la jornada. El día de la carrera casi todos los corredores padecen la dureza de la prueba en algún momento de la misma, u observan que las piernas no van al ritmo que su cabeza les ordena. La carrera se puede convertir en un suplicio interminable pero el corredor resiste, pese a todo, con un altísimo esfuerzo.
Entrenar bajo circunstancias agradables parece más fácil pero requiere un cierto grado de motivación. Llevar a cabo un plan de entrenamiento en el que se incluyan situaciones menos agradables requiere, sin embargo, un grado de motivación muy alto, que puede establecer la diferencia entre quienes salen a entrenar de vez en cuando y quienes siguen un plan de entrenamiento más serio. Esto ha llevado a pensar que la motivación es una de las variables esenciales de cara al rendimiento del corredor de maratón pues, aunque son las piernas del corredor las que se mueven, es la voluntad de su cerebro la que las empuja a moverse.
Se entiende que la motivación sirve para que los corredores sientan un alto compromiso y, por tanto, dediquen muchas horas de entrenamiento de forma perseverante, tolerando muchas veces la frustración o el dolor provocado por el esfuerzo físico durante los entrenos y las competiciones. Motivación necesaria Si la motivación incrementa el compromiso, debemos pensar que cuanto más motivado esté un corredor mejor disposición tendrá para entrenar, cuidar su alimentación y realizar todas las tareas que requiere su preparación. Hay que controlar, no obstante, que no ocurra que una motivación excesiva empuje al corredor a sobrepasar los límites de lo que es adecuado para su preparación. Es decir, tener mucha motivación es algo positivo, pero no debe llegar al límite de provocar sobreentrenamiento. Cualquier corredor, hasta el más motivado, en más de una ocasión siente que no tiene ganas de entrenar un día concreto. Los motivos pueden ser múltiples; a veces, por cuestiones relacionadas con el clima o las condiciones meteorológicas, debido a la dureza de la sesión de entrenamiento, por falta de recuperación, por echar en falta algo de compañía, y así por muchos motivos. El hecho es que a veces el corredor no siente suficiente motivación por un objetivo concreto, que podría ser una sesión de entrenamiento, una competición o una actividad (como realizar ejercicios de fisioterapia, cuidar la alimentación, etc.).
En cierto modo, se podría comparar con una planta que deseamos arraigar en un espacio de tierra. Para que esa planta se desarrolle son necesarias varias condiciones que no se relacionan sólo con la calidad de la planta, sino con el cuidado diario. La motivación requiere de alguna forma algo de cuidado diario. Esto no afecta necesariamente a la naturaleza de la motivación, puesto que el deseo final del corredor puede mantenerse intacto aunque un día no salga a entrenar como tenía previsto, pero de la motivación del día a día depende en gran medida la calidad del trabajo en cada una de las sesiones.
runners.es 20/04/2009
Estar motivado ante una competición, o ante un entrenamiento, es un elemento que los corredores debemos tenerlo perfectamente si pretendemos rendir bien. Es una parte del entrenamiento que no hemos de olvidar
Un corredor de maratón suele soportar durísimas condiciones de entrenamiento. En algunas ocasiones el día amanece despejado, la temperatura es agradable y hasta el aire parece invitarnos a ir a rodar junto a los compañeros, charlando y bromeando durante un rato. Entonces parece sencillo explicar por qué el corredor sale a entrenar.
Sin embargo, hay otros días en los que hace un frío o calor excesivos, el ambiente está demasiado húmedo o demasiado seco, el cuerpo se niega a moverse y el corredor siente que cualquier otra cosa que pudiera estar haciendo en ese momento sería más agradable que salir a entrenar. Pese a todo, el corredor realiza el entrenamiento. A veces, el plan de entrenamiento marca una sesión con un ritmo y distancia que pueden llevarse a cabo sin dificultad.
UN PLAN PARA MOTIVARTE
Otras veces, por el contrario, el plan de entrenamiento parece diseñado para provocar el odio hacia el entrenador, por ser más largo o intenso de lo que el corredor desearía, buscando el límite del organismo. Sin embargo, el corredor es capaz de tolerar el sufrimiento para salir más fortalecido tras superar la jornada. El día de la carrera casi todos los corredores padecen la dureza de la prueba en algún momento de la misma, u observan que las piernas no van al ritmo que su cabeza les ordena. La carrera se puede convertir en un suplicio interminable pero el corredor resiste, pese a todo, con un altísimo esfuerzo.
Entrenar bajo circunstancias agradables parece más fácil pero requiere un cierto grado de motivación. Llevar a cabo un plan de entrenamiento en el que se incluyan situaciones menos agradables requiere, sin embargo, un grado de motivación muy alto, que puede establecer la diferencia entre quienes salen a entrenar de vez en cuando y quienes siguen un plan de entrenamiento más serio. Esto ha llevado a pensar que la motivación es una de las variables esenciales de cara al rendimiento del corredor de maratón pues, aunque son las piernas del corredor las que se mueven, es la voluntad de su cerebro la que las empuja a moverse.
Se entiende que la motivación sirve para que los corredores sientan un alto compromiso y, por tanto, dediquen muchas horas de entrenamiento de forma perseverante, tolerando muchas veces la frustración o el dolor provocado por el esfuerzo físico durante los entrenos y las competiciones. Motivación necesaria Si la motivación incrementa el compromiso, debemos pensar que cuanto más motivado esté un corredor mejor disposición tendrá para entrenar, cuidar su alimentación y realizar todas las tareas que requiere su preparación. Hay que controlar, no obstante, que no ocurra que una motivación excesiva empuje al corredor a sobrepasar los límites de lo que es adecuado para su preparación. Es decir, tener mucha motivación es algo positivo, pero no debe llegar al límite de provocar sobreentrenamiento. Cualquier corredor, hasta el más motivado, en más de una ocasión siente que no tiene ganas de entrenar un día concreto. Los motivos pueden ser múltiples; a veces, por cuestiones relacionadas con el clima o las condiciones meteorológicas, debido a la dureza de la sesión de entrenamiento, por falta de recuperación, por echar en falta algo de compañía, y así por muchos motivos. El hecho es que a veces el corredor no siente suficiente motivación por un objetivo concreto, que podría ser una sesión de entrenamiento, una competición o una actividad (como realizar ejercicios de fisioterapia, cuidar la alimentación, etc.).
En cierto modo, se podría comparar con una planta que deseamos arraigar en un espacio de tierra. Para que esa planta se desarrolle son necesarias varias condiciones que no se relacionan sólo con la calidad de la planta, sino con el cuidado diario. La motivación requiere de alguna forma algo de cuidado diario. Esto no afecta necesariamente a la naturaleza de la motivación, puesto que el deseo final del corredor puede mantenerse intacto aunque un día no salga a entrenar como tenía previsto, pero de la motivación del día a día depende en gran medida la calidad del trabajo en cada una de las sesiones.
Trucos para fortalecer tu mente
runners.es 07/09/2010
A veces nos sucede que ante una competición, dudamos y nos "venimos abajo". Te vamos a dar varios consejos para que te dé el "subidón" en los momento en que más lo necesites. Ahí van los trucos:
● Identifica claramente cuáles son los motivos por los que corres. Cuando los tienes claros te resulta más fácil ordenar las prioridades de las actividades en tu vida. Es más fácil compatibilizar todo y disfrutarás más de lo que hagas en cada momento.
● Identifica los beneficios que te aporta el entrenar y competir en pruebas de maratón. Ten en cuenta todo, desde los buenos momentos que pasas entrenando hasta los viajes que realizas para participar en las pruebas.
● Identifica todos los costes que tiene el maratón. Ten en cuenta lo que inviertes a corto, medio y largo plazo, y valora si estás dispuesto a pagar el precio a cambio de los beneficios que has identificado previamente. Si no es así, busca otras opciones más realistas.
● Observa las posibles incompatibilidades que pueda tener el maratón con otras actividades de tu vida, como el trabajo o las obligaciones familiares, y busca las soluciones.
● Negocia si es necesario, mostrando la importancia que tiene para ti, pero asume que posiblemente tendrás que dar algo a cambio. Frecuentemente los corredores usan tres estrategias: (1) Reivindicar el tiempo que necesitan para sus actividades, (2) comprar el tiempo para entrenar a cambio de su compromiso para otras tareas, (3) compartir su tiempo con quienes demandan su presencia, implicándoles también en los entrenamientos, viajes, etc.
● La familia o las obligaciones no son una excusa: los corredores altamente comprometidos pueden compatibilizar su actividad con otros aspectos sin que baje su rendimiento. Organiza el tiempo.
● Busca un entorno que te asegure el poder llevar a cabo los entrenamientos. Si ir a entrenar resulta demasiado complicado, día a día te costará más desplazarte. Si el entrenamiento te aporta otros beneficios adicionales, como pasar un rato en un entorno natural y agradable -que suelen preferir casi todos los corredores- mejor, pero no es imprescindible.
● Entrenar normalmente con un grupo de compañeros puede ayudarte los días en los que estás más remolón.
● Si pasas por un mal momento, pide ayuda a un experto que conozcas. Cuanto antes te des cuenta más fácil será que te ayude a rendir de nuevo a tu nivel.
Si la motivación incrementa el compromiso, debemos pensar que cuanto más motivado esté un corredor mejor disposición tendrá para entrenar, cuidar su alimentación y realizar todas las tareas que requiere su preparación.
Hay que controlar, no obstante, que no ocurra que una motivación excesiva empuje al corredor a sobrepasar los límites de lo que es adecuado para su preparación. Es decir, tener mucha motivación es algo positivo, pero no debe llegar al límite de provocar sobreentrenamiento, impedir el descanso o la recuperación adecuados, o afectar negativamente a las relaciones personales con el entorno del corredor, entre otras posibles consecuencias negativas.
Por otra parte, además de pensar en cuánta motivación se necesita para correr, se debería pensar en cuál es el tipo de motivación que debe poseer el corredor, ya que se pueden observar diferentes tipos. Para algunos corredores, entrenar o competir en maratones, o el atletismo en general, representan un aspecto de suma importancia en su actividad diaria, hasta el punto de que no entenderían sus vidas sin este elemento. El beneficio que les proporciona la actividad en sí misma les resulta muy atractivo y compensa los costes que todo ello conlleva.
En el extremo contrario, otros corredores sólo pretenden acercarse a la carrera de maratón como una experiencia más, por curiosidad o por motivos pasajeros, como puede ser una apuesta entre amigos o una promesa. La disposición para aceptar los costes que conllevan estos objetivos se limita al plazo que se establece para conseguir esa meta.
runners.es 07/09/2010
A veces nos sucede que ante una competición, dudamos y nos "venimos abajo". Te vamos a dar varios consejos para que te dé el "subidón" en los momento en que más lo necesites. Ahí van los trucos:
● Identifica claramente cuáles son los motivos por los que corres. Cuando los tienes claros te resulta más fácil ordenar las prioridades de las actividades en tu vida. Es más fácil compatibilizar todo y disfrutarás más de lo que hagas en cada momento.
● Identifica los beneficios que te aporta el entrenar y competir en pruebas de maratón. Ten en cuenta todo, desde los buenos momentos que pasas entrenando hasta los viajes que realizas para participar en las pruebas.
● Identifica todos los costes que tiene el maratón. Ten en cuenta lo que inviertes a corto, medio y largo plazo, y valora si estás dispuesto a pagar el precio a cambio de los beneficios que has identificado previamente. Si no es así, busca otras opciones más realistas.
● Observa las posibles incompatibilidades que pueda tener el maratón con otras actividades de tu vida, como el trabajo o las obligaciones familiares, y busca las soluciones.
● Negocia si es necesario, mostrando la importancia que tiene para ti, pero asume que posiblemente tendrás que dar algo a cambio. Frecuentemente los corredores usan tres estrategias: (1) Reivindicar el tiempo que necesitan para sus actividades, (2) comprar el tiempo para entrenar a cambio de su compromiso para otras tareas, (3) compartir su tiempo con quienes demandan su presencia, implicándoles también en los entrenamientos, viajes, etc.
● La familia o las obligaciones no son una excusa: los corredores altamente comprometidos pueden compatibilizar su actividad con otros aspectos sin que baje su rendimiento. Organiza el tiempo.
● Busca un entorno que te asegure el poder llevar a cabo los entrenamientos. Si ir a entrenar resulta demasiado complicado, día a día te costará más desplazarte. Si el entrenamiento te aporta otros beneficios adicionales, como pasar un rato en un entorno natural y agradable -que suelen preferir casi todos los corredores- mejor, pero no es imprescindible.
● Entrenar normalmente con un grupo de compañeros puede ayudarte los días en los que estás más remolón.
● Si pasas por un mal momento, pide ayuda a un experto que conozcas. Cuanto antes te des cuenta más fácil será que te ayude a rendir de nuevo a tu nivel.
Si la motivación incrementa el compromiso, debemos pensar que cuanto más motivado esté un corredor mejor disposición tendrá para entrenar, cuidar su alimentación y realizar todas las tareas que requiere su preparación.
Hay que controlar, no obstante, que no ocurra que una motivación excesiva empuje al corredor a sobrepasar los límites de lo que es adecuado para su preparación. Es decir, tener mucha motivación es algo positivo, pero no debe llegar al límite de provocar sobreentrenamiento, impedir el descanso o la recuperación adecuados, o afectar negativamente a las relaciones personales con el entorno del corredor, entre otras posibles consecuencias negativas.
Por otra parte, además de pensar en cuánta motivación se necesita para correr, se debería pensar en cuál es el tipo de motivación que debe poseer el corredor, ya que se pueden observar diferentes tipos. Para algunos corredores, entrenar o competir en maratones, o el atletismo en general, representan un aspecto de suma importancia en su actividad diaria, hasta el punto de que no entenderían sus vidas sin este elemento. El beneficio que les proporciona la actividad en sí misma les resulta muy atractivo y compensa los costes que todo ello conlleva.
En el extremo contrario, otros corredores sólo pretenden acercarse a la carrera de maratón como una experiencia más, por curiosidad o por motivos pasajeros, como puede ser una apuesta entre amigos o una promesa. La disposición para aceptar los costes que conllevan estos objetivos se limita al plazo que se establece para conseguir esa meta.
domingo, 29 de mayo de 2011
El excesivo calentamiento previo puede afectar el buen rendimiento en una competencia
www.neomundo.com.ar
Normalmente cualquier deportista aficionado o profesional dedica un largo tiempo al calentamiento previo a una competencia o partido. Y es algo absolutamente necesario para disminuir al máximo posible la posibilidad de sufrir alguna lesión muscular durante el juego. Sin embargo, un exceso en el tiempo del precalentamiento puede afectar el mejor rendimiento deportivo.
Esta la conclusión a la que llegó el investigador Elías Tomaras, un profesional de la carrera de kinesiología en la universidad de Calgary, en Canadá, tras descubrir que los competidores que participaban en diversas pruebas de atletismo disminuian su rendimiento competitivo si realizaban un calentamiento excesivamente prolongado.
El trabajo con sus conclusiones se publicó en la revista científica "Journal of Applied Physiology".
Tomaras explica que "si uno ve entrenar a los corredores de corta distancia, a los ciclistas, o a los participantes en otras competencias similares, suele encontrarse con que pueden llegar a calentar por tiempos de entre 60 y 120 minutos previo a la competencia en sí.
Y esos calentamientos pueden incluir períodos cortos -pero de alta intensidad- y demanda física.
El experto comenzó a preguntarse si ese entrenamiento previo no podría ser contraproducente a la hora de rendir físicamente al máximo durante la competencia real.
Y recuerda que: "pensé que tanto tiempo de precalentamiento intenso, desde el punto de vista fisiológico, podría estar generando un cansancio que –tal vez- podría disminuir el rendimiento final".
PARA QUE SE HACE EL CALENTAMIENTO
Por supuesto, nadie dice que no es necesario realizar un calentamiento antes de competir. Este proceso es necesario ya que eleva la temperatura muscular, acelera la incorporación de oxígeno a los tejidos, incrementa el metabolismo anaeróbico y potencia la acción de los músculos.
Sin embargo, hay pocos estudios científicos que verifiquen las consecuencias de distintas modalidades de precalentamiento en la performance final de un atleta.
Así fue como Tomaras realizó algunas investigaciones y llegó a la conclusión de que, "en algunas ocasiones los atletas y sus entrenadores deberían revisar y chequear sí el disminuir la intensidad y cantidad de tiempo de calentamiento previo a la competencia no termina mejorando su rendimiento deportivo".
El experto, que realizó chequeos y ensayos de su teoría con ciclistas, disminuyendo el tiempo de precalentamiento antes de una competencia en un promedio de quince minutos.
"Y lo que comprobamos fue que al menor tiempo de calentamiento, la fatiga muscular durante la competencia fue menor y los picos de potencia física fueron un 6,2% mayor, que con los tiempos precalentamiento tradicionales".
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