martes, 16 de septiembre de 2014

GANALE AL MURO Es el momento clave de la carrera, en el que todo puede venirse abajo. O podés leer estos consejos y superarlo. Si ya corriste un maratón, o estás pensando en correr uno, inevitablemente conociste o escuchaste hablar del tan temido “Muro”. Es un momento clave de la carrera, en el que todos tus recursos se ponen a prueba y realmente sentís el rigor del maratón. En ese punto, abandonar es algo que se cruza por tu mente, y es el punto de quiebre que determinará si la carrera te domina a vos o vos a ella. El muro no es un lugar preciso de la carrera, no está siempre en el mismo lugar pero casi siempre termina apareciendo. Vas a saber qué es justo cuando lo tengas enfrente. Hay razones fisiológicas (la baja en los niveles de glucógeno y el aumento de fatiga muscular) que determinan su aparición pero, como sucede con muchas otras cosas a la hora de correr, tiene un componente psicológico muy importante. Lo vas a conocer en la carrera Casi nadie corre cuarenta y dos kilómetros durante la preparación para un maratón. Son muy pocos los entrenadores que recomendarían hacerlo. Pero eso, a su vez, tiene una contra: La primera vez que experimentes el muro va a ser en la carrera, no en tus entrenamientos. Y como sabemos, nunca es bueno innovar el día de la carrera. Lo que tiene a favor es que en la carrera estás a punto de lograr tu objetivo, y eso te puede dar el empujón necesario para sobrepasar el momento y tirar abajo esa molesta pared. NO TE EMBALES Durante los meses previos al maratón, vas ajustando el plan y pensando en un ritmo de carrera que te siente bien. Si tenés un entrenador, junto a él determinan una velocidad a la que deberías correr. Pero vos te sentís bien y empezás a creer que unos cinco o diez segundos más rápido por kilómetro son posibles. Ese es un gravísimo error que va a hacer que lo que llegue antes no seas vos a la meta, sino el muro en tu carrera. ARRANCA TRANQUILO La enorme mayoría de corredores comienza la carrera más rápido que el ritmo promedio en que tenía pensado correr. La adrenalina, la excitación de la largada, las ganas de esquivar rápidamente los pelotones que se forman adelante para empezar a correr cómodo, son algunos de los factores que influyen en esta mala decisión. Comenzá la carrera un poco más suave que el ritmo promedio que querés alcanzar, mantenete así en los primeros cinco kilómetros y después ajustalo de a poco. Si estás bien, al final de la carrera vas a poder recuperar los segundos “perdidos” al comienzo. Al revés no suele funcionar. DALE COMBUSTIBLE A TU CUERPO Muchas veces, al terminar una carrera agotadora, los corredores comen algo, se recuperan y tiene la sensación de que podrían haberlo hecho mejor. Eso tiene una relación directa con la recarga de combustible (glucosa y carbohidratos). Por eso, hacé la recarga durante la carrera, para mantener a tu cuerpo con “nafta” hasta el final. Geles, gomitas, frutos secos y bebida isotónica, son muy útiles. Eso sí, usalos en tus entrenamientos largos para ir acostumbrando a tu cuerpo a su presencia mientras corrés. Concentrate en la técnica Un síntoma visible de la fatiga de un corredor es la forma en la que se desplaza. En los kilómetros finales se observan pies arastrados, cuerpos encorvados y diversas posturas y movimientos poco aconsejables. RESPETA LA TECNICA ADECUADA Porque es la mejor manera de dirigir tu energía. Con el mismo gasto energético, vas a avanzar más si tu técnica es correcta. Aprovechá mejor tu energía con una buena técnica ENFOCATE EN EL OBJETIVO Cuando llegue el muro, aceptalo como parte del recorrido, y recordá qué es lo que fuiste a buscar a la carrera. Forzá a tu mente para que vuelva a mostrarte esas imágenes que venís visualizando hace meses: Vos llegando a la meta feliz, con el objetivo cumplido. Hacer que esa imagen deje de estar sólo en tu mente para volverse realidad puede empujarte durante los kilómetros finales.

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